Captured by the Ballot: Non-Partisan Judicial Elections and Democratic Erosion in Mexico
In Brief
On June 1, 2025, Mexicans elected more than 800 judges by popular vote, including all nine justices of the Supreme Court. While proponents argued that elections would bring the courts closer to citizens, critics argued that they would hand the courts to the governing party, Morena. I fielded a survey experiment in the weeks before the vote, then compared the preferences it revealed against the actual election results.
The election produced a bench at odds with popular preferences.
Citizens preferred independent, well-credentialed judges in the experiment. Yet the elections resulted in a Supreme Court held by pro-Morena justices. The gap between popular preferences and the election results is best explained by the supply of electoral information via voter guides (acordeones) and low turnout by opposition and non-partisan voters.
What voters wanted
In a survey of 1,518 Mexicans fielded days before the election, respondents chose repeatedly between pairs of hypothetical Supreme Court candidates differing in party affiliation, credentials, and background. Given full information, they preferred politically independent candidates with stronger legal credentials.
Respondents chose independent candidates 61% of the time and they chose Morena-affiliated candidates 43% of the time.
The preference for independents is driven more by aversion to out-partisan judges than by enthusiasm for independents. Respondents chose a rival party’s candidate only 32% of the time, and their own party’s just 56%. When both partisan camps turn out, independents come out ahead.
Below, I show that these results are not simply an artifact of an online sample.

What the election produced
The election produced a Supreme Court held by pro-Morena judges. Turnout was about 13%. The best predictor of a candidate’s vote share was appearing on the acordeones — illicitly circulated voter guides listing nine candidates close to Morena.1 Appearing on one was worth about 2.5 percentage points, close to the entire vote share of several winners. All nine listed candidates won.
Credentials, which mattered so much in the survey, barely moved vote share. Morena-affiliated candidates who were not listed on the acordeones gained almost nothing in vote share. This suggests that party coordination (in the form of the acordeones) was more important than grassroots support for Morena.

Why the gap
The ballot contained minimal information: a candidate’s ballot number and a code for the branch that nominated each candidate across 64 Supreme Court candidates. Other information, such as candidates’ party or educational background, was not included.
The acordeones provided partisan information at scale, concentrating votes on the acordeón-listed candidates. Meanwhile, votes were dispersed between the remaining candidates, effectively wasting these votes.
In addition, opposition voters stayed home from the elections. Opposition leaders called for a boycott, and opposition voters were skeptical of the elections. Using a separate panel survey by Amanda Driscoll and Michael J. Nelson, I show that the best-informed opposition supporters were the least likely to vote and the least likely to expect a fair election.
The experimental results suggest that if opposition leaders had encouraged turnout (and some degree of voter coordination), it would likely have produced a more politically independent bench.

What it means
Comparing the experiment with the electoral results indicates that the elections produced a court at odds with popular preferences for judicial independence. The non-partisan ballot did not remove partisanship from the election; it favored the party willing to supply partisan information at scale.
1. Reporting in Proceso linked their distribution to the federal Secretaría de Bienestar; President Sheinbaum denied it. The INE fined the candidates who benefited, though the electoral tribunal later overturned the fines. ↩
En breve
El 1 de junio de 2025, la ciudadanía mexicana eligió por voto popular a más de 800 juzgadores, incluidos los nueve ministros de la Suprema Corte. Mientras quienes impulsaron la reforma sostenían que las elecciones acercarían los tribunales a la ciudadanía, sus críticos sostenían que entregarían el poder judicial al partido gobernante, Morena. Apliqué un experimento de encuesta en las semanas previas a la votación y comparé las preferencias que reveló con los resultados electorales.
La elección produjo una Corte contraria a las preferencias ciudadanas.
En el experimento, la ciudadanía prefirió jueces independientes y bien calificados. Sin embargo, las elecciones dieron lugar a una Suprema Corte alineada con el partido gobernante. La brecha entre las preferencias ciudadanas y los resultados electorales se explica mejor por la oferta de información electoral a través de guías de votación (acordeones) y por la baja participación de votantes opositores y sin partido.
Qué querían los votantes
En una encuesta a 1,518 personas, aplicada días antes de la elección, cada participante eligió repetidamente entre pares de candidaturas hipotéticas a la Suprema Corte que variaban en afiliación partidista, credenciales y perfil. Con información completa, prefirieron candidaturas políticamente independientes y con mayores credenciales jurídicas. Eligieron candidaturas independientes el 61% de las veces y candidaturas afines a Morena el 43% de las veces.
La preferencia por las candidaturas independientes responde más al rechazo hacia jueces de un partido rival que al entusiasmo por las independientes. Los participantes eligieron a la candidatura de un partido rival solo el 32% de las veces, y a la de su propio partido apenas el 56%. Cuando ambos bandos partidistas participan, las candidaturas independientes quedan por delante.
Más abajo muestro que estos resultados no son simplemente un artefacto de una muestra en línea.

Qué produjo la elección
La elección produjo una Suprema Corte en manos de jueces afines a Morena. La participación fue de alrededor del 13%. El mejor predictor del porcentaje de votos fue aparecer en los acordeones: guías de votación distribuidas de manera ilícita que enlistaban nueve candidaturas cercanas a Morena.1 Aparecer en uno equivalía a unos 2.5 puntos porcentuales, cerca de la votación total de varias personas ganadoras. Las nueve candidaturas listadas ganaron.
Las credenciales, tan importantes en la encuesta, apenas movieron el porcentaje de votos. Las candidaturas afines a Morena que no aparecían en los acordeones ganaron muy poco en votación. Esto sugiere que la coordinación partidista, mediante los acordeones, pesó más que el apoyo de las bases a Morena.

Por qué la brecha
La boleta contenía información mínima: el número de cada candidatura en la boleta y una clave del poder que la postuló, entre 64 candidaturas a la Suprema Corte. Otra información, como el partido o la formación académica de cada candidatura, no se incluyó. Los acordeones proveyeron información partidista a gran escala y concentraron los votos en las candidaturas enlistadas. Mientras tanto, los votos se dispersaron entre las candidaturas restantes, desperdiciándose en la práctica.
Además, los votantes opositores se quedaron en casa. Los liderazgos opositores llamaron a boicotear la elección, y los votantes opositores desconfiaban de los comicios. Con una encuesta de panel independiente de Amanda Driscoll y Michael J. Nelson, muestro que quienes simpatizaban con la oposición y estaban mejor informados fueron los menos propensos a votar y los menos propensos a esperar una elección justa.
Los resultados experimentales sugieren que, si los liderazgos opositores hubieran fomentado la participación (y cierto grado de coordinación del voto), se habría producido una Corte más independiente.

Qué significa
Comparar el experimento con los resultados electorales indica que las elecciones produjeron una Corte contraria a las preferencias ciudadanas por la independencia judicial. La boleta no partidista no eliminó el partidismo de la elección: favoreció al partido dispuesto a ofrecer información partidista a gran escala.
1. Reportajes de Proceso vincularon su distribución con la Secretaría de Bienestar federal; la presidenta Sheinbaum lo negó. El INE multó a las candidaturas beneficiadas, aunque el Tribunal Electoral revocó después las multas. ↩
Explore the estimates yourselfExplora las estimaciones
Is the aggregate preference for independence an artifact of the online sample? I test this by taking partisan preferences as fixed (based on the conjoint estimates; see Appendix Table A4), while varying the sample's partisan composition. Because the survey randomly assigned candidate attributes, the overall result for any electorate is just the weighted average of the results within each partisan subgroup. So we can ask what the same preferences would produce in a differently composed electorate. Move the sliders. ¿Es la preferencia agregada por la independencia un artefacto de la muestra en línea? Pongo a prueba esto fijando las preferencias partidistas (con base en las estimaciones del experimento conjunto; véase la Tabla A4 del apéndice) mientras varío la composición partidista de la muestra. Como la encuesta asignó los atributos de las candidaturas al azar, el resultado global para cualquier electorado es simplemente el promedio ponderado de los resultados dentro de cada subgrupo partidista. Podemos entonces preguntar qué producirían las mismas preferencias en un electorado con otra composición. Mueve los controles.
Each bar is how often a candidate with that affiliation was chosen, in an electorate with the composition set above. The dashed line at 0.50 is no preference; bars to its right are net preferred. Two things are worth trying. First, there is no plausible partisan composition that pushes the preference for Morena candidates far above 0.50. As an upper bound, we can assume that there are fewer than 60% Morena partisans in the population (Claudia Sheinbaum's entire vote share was around 60% and surely includes non-partisans who broke for Morena). Second, and more striking, the Independent bar never falls below 0.545, because independents are net preferred within every group of voters. Cada barra indica con qué frecuencia se eligió una candidatura con esa afiliación, en un electorado con la composición fijada arriba. La línea punteada en 0.50 indica ausencia de preferencia; las barras a su derecha son preferidas en términos netos. Vale la pena intentar dos cosas. Primero, ninguna composición partidista plausible lleva la preferencia por las candidaturas de Morena muy por encima de 0.50. Como cota superior, podemos suponer que hay menos del 60% de identificados con Morena en la población (toda la votación de Claudia Sheinbaum ronda el 60% e incluye, con seguridad, a votantes sin partido que se inclinaron por Morena). Segundo, y más notable, la barra de independientes nunca baja de 0.545, porque las candidaturas independientes son preferidas dentro de cada grupo de votantes.
AbstractResumen (en inglés)
Public tolerance for democratic erosion is often attributed to voter partisanship. Voters are thought to overlook undemocratic maneuvers to support the partisan in-group. Yet, backsliders often disavow traditional parties and frame their reforms as non-partisan. I examine the role of voter partisanship in non-partisan elections, showing how elite manipulation of the information environment can generate partisan outcomes that facilitate backsliding—even when citizens prefer non-partisan outcomes on average. I examine Mexico's 2025 judicial elections, pairing a conjoint experiment with an analysis of the electoral results. While the conjoint indicates that voters preferred independent judges, the electoral results indicate that government-aligned candidates on illicitly circulated voter guides (acordeones) received the most support, contributing to the partisan capture of the Supreme Court. Elite manipulation of the information environment and electoral incentives—rather than partisan preferences among the eligible electorate—were primary contributors to the court's partisan capture.
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